El baile como terapia de pareja

El baile como terapia de pareja

El baile como terapia de pareja

Bailar con tu pareja es una de las actividades que ayudan a fortalecer la relación. Está científicamente probado y así lo recomienda cualquier psicologo pareja. Toda excusa es buena para mover el esqueleto, mantenernos en forma y relacionarnos con otras personas, pero bailar salsa parece que es de las mejores. Al menos, el interés que despierta entre públicos varios así lo testimonia, y mucho mejor si tu pareja de baile es, precisamente, tu pareja.

Quien más quien menos, todos conocemos algún “enganchado” a mover las caderas siguiendo los compases más caribeños y nos hemos preguntado cuál es el secreto adictivo que hay detrás. Será por la sensualidad de sus movimientos o porque, a diferencia de otro bailes de salón, es más espontáneo y libre? Sea como fuere, lo que está claro es que hay po­cas salas de baile latinas o escuelas de danza donde la salsa no tenga un protagonismo destacado. Por eso, es habitual que mucha gente no especialmente animada se haya aficionado, optando por una fórmula divertida y muy social de hacer ejercicio.

Ventajas del baile en pareja

Los beneficios de practicar salsa son muy importantes, tanto desde el punto de vista físico como del mental. Para empezar, nos encontramos que tonifican y fortalecen los músculos gracias al hecho de que los obligamos a resistirse contra el propio peso de nuestro cuerpo. Además, nos ayuda a aumentar la flexibi­lidad y a mejorar la postura y el equilibrio.

Por otro lado, muchas personas aseguran que los momentos de baile les sirven para liberar tensiones y disminuir el estrés que acumulamos en el día a día y que, al cabo de un tiempo, contribuyen a reforzar la seguridad en uno mismo y la autoestima. De hecho, un estudio del International Journal of Neuroscience señala que la danza en general mejora la depresión y el estrés mediante la regulación de los niveles de sero­tonina y dopamina. Además, teniendo en cuenta que la salsa se practica en pareja y en ambientes que favorecen la sociabilidad es, también, una manera de mejorar nuestras relaciones personales.

Hoy, la salsa más popular es la de estilo cubano, no sólo porque su ejecución es más sencilla, sino porque permite más libertad. Se trata de una forma de bailar espontánea, más propia de los barrios o pueblos cubanos que de la academia. Como rasgos característicos, podemos destacar que se baila en círculo y que son frecuentes los cambios de lugar y de compañero, así como las vueltas de los bailarines. Lo normal, cuando se coge un mínimo de soltura, es que los pasos se enlacen de manera natural y siempre siguiendo lo que sugiere la música.

Consejos para principiantes

Si os animáis a iniciaros en la salsa, lo mejor es que os centréis primero en aprender unos pasos básicos, que son similares en los diferentes estilos, y ya los iréis ampliando después. También es esencial estudiar el tiempo y el ritmo, para poder bailar en sincronía con la pareja. Para lo cual, cuando deis clase, prestad atención a cómo el maestro cuenta los pasos y repetid la cuenta en vuestra mente mientras escucháis la música. Por último, es fundamental aprender el arte de bailar en pareja. En la salsa, los dos miembros funcionan como un solo cuerpo y tienen que estar en constante comunicación, mediante señales y respondiendo inmediatamente.

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