‘El fantasma de la oportunidad’, publicación de William S. Burroughs

‘El fantasma de la oportunidad’, publicación de William S. Burroughs

‘El fantasma de la oportunidad’, publicación de William S. Burroughs

El fantasma de la oportunidad de William S. Burroughs, una patraña ecofilosófica delirante, una denuncia contundente y apasionada de la extinción de los lémures de Madagascar que, a la vegada, es una crítica demoledora de la explotación de los recursos naturales y la destrucción del mundo. ‘Se prevé que los lémures de Madagascar, alerta Burroughs, podrían desaparecer en cien años: el legado de una especie con cien sesenta millones de años de historia destruido en el transcurso de una vida humana.’

Hoy, el 90% de los lémures que quedan en el planeta viven en Madagascar. Hay cien especies diferentes. Un universo. Son simpáticos e inquietantes. Algunos chillan y andan como personas. Su nombre es de origen latino. Son las almas andantes de los muertos. Y esto, en Madagascar, no es poesía. Los antepasados son presentes siempre en el mundo de los vivos. Hacen de intermediarios con el mundo supraterrenal.

El genio de Burroughs

Al fantasma de la oportunidad descubrimos un Burroughs como siempre extraño, poético, filosófico, sorprendiendo, brillando y psicodélico, habilidoso creador de muchos hilos invisibles que enlazan el texto, sus reflexiones y locuras y las del lector, con el pasado y el presente, la sátira y la revuelta permanente contra la realidad. William S. Burroughs, impulsor de la beat generation, viajero por los paraísos geográficos y de la mente, amante de las armas y de la heroína, nos ha explicado grandes cosas. Por ejemplo, una. Que Guillemos Tilo era un personaje único. Y de ficción. En un apartamento de Ciudad de México y en un estado de conciencia alterado, el escritor intentó hacer la prueba real de disparar a un vaso en equilibrio encima la cabeza de su mujer. No fue bien: la mató de un disparo.

O dos. Al brutal Naked lunch (1959), un relato dantesco, fruto de sus quince años de yonqui, decía: ‘He consumido la droga en muchas formas: morfina, heroína, dilauid, eucodal, pantopón, diccodid, disoane, opio, demerol, dolofina, palfium. Lo he fumado, comido, aspirado, inyectado en vena-piel-músculo, introducido en supositorios rectales. La aguja no es importante. Tanto es que la respires, la fumes, la comas o te la metas por el culo, el resultado es el mismo: adicción.’

O, tres. El lenguaje es un virus. Una idea muy inteligente. Tengo grabada al cerebro su voz áspera, irónica, profunda, al espectáculo de Laurie Anderson: ‘Deep in the heart of darkest America. Home of the brave. Ha! Ha! Ha! You’ve already paid for this. Listen to my heart beat.’

Literatura pura y dura

Ahora al fantasma de la oportunidad, el gurú de la contracultura, el héroe maldecido de tantos aprendices de brujo, me ha enseñado qué son verdaderamente los fantasmas. Tomándome de la mano, con la ayuda del capitán pirata Misson y los lémures de Madagascar, Burroughs me ha mostrado los fantasmas. Yo los he visto, pero nunca podré explicarlo. Es así.

Además, para redondear la experiencia, la editorial ha tenido la gran idea de reunir su texto con el de Daniel Defoe del siglo XVIII sobre el capitán Misson, el pirata que, según cruzan unos y dudan otros, con su lugarteniente, el fraile renegado y lascivo Caraccioli, fundó al norte de la isla de Madagascar una república libre llamada Libertalia. Dos textos que nunca habían compartido libro, como un juego de espejos a trescientos años de distancia, para leer seguidos en un gratificante viaje psicodélico y revelador.

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